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1. Acerca de la comprensión de la confesión
reformada
El punto de vista reformado acerca de las confesiones se caracteriza
por varias dimensiones distintas:
- En un primer plano, se enfatiza la particularidad en cuanto a
los territorios y las épocas. Las iglesias reformadas – al
contrario de aquéllas luteranas – no se basan en una sola
confesión válida. Para Alemania, la confesión
decisiva es el Catecismo de Heidelberg; para los Países Bajos,
lo son la Confessio Bélga, el Catecismo de Heidelberg y, con
algunas concesiones, las Doctrinas de Dordrecht. Los países
anglosajones se basan en la Confesión de Westminster, en Hungría
prevalece la Confesión de Erlauthal y en los Estados Unidos,
las iglesias reformadas generalmente se orientan por confesiones distintas.
Esta lista podría ampliarse sin problema alguno. Las confesiones
no constituyen un lazo que une a todos los miembros de la familia reformada,
pero sí vinculan algunas iglesias con otras y son válidas
más allá de las fronteras nacionales. Además de
estas limitaciones territoriales, las confesiones siempre tenían
limitaciones temporales, siendo no todas las confesiones reformadas
válidas durante todos los siglos. Existen confesiones que fueron
muy actuales en su época como, por ejemplo, las Doctrinas de
Dordrecht del año 1648 o también la Confesión
Escocesa. Después de un tiempo, perdieron su importancia. Es
esta diversidad lo que caracteriza el protestantismo reformado. Las
colecciones de escrituras confesionales reformadas que datan de tiempos
anteriores deben entenderse como documentaciones más que normas.
En la época de la Reforma, no había intentos de formular
una unidad confesional, ni existía, en tiempos posteriores,
un consenso general de que una fórmula única fuera posible
o incluso necesaria. Siempre había, sin embargo, colectores
de escrituras confesionales; por ejemplo, existe una amplia edición
del año 1903 que estuvo a cargo del profesor de teología
reformada E.F.K. Müller en Erlangen, Alemania. Recién en
el año 2002, se publicó el primer volumen de una nueva
edición de las confesiones reformadas que contará con
cinco volúmenes.
- En un segundo plano, hay otro hecho importante: Todos los enunciados
confesionales reformados pueden ser enmendados, es decir, siempre puede
haber un mejor discernimiento de la Biblia. Un buen ejemplo para esta
actitud es el prólogo de la Confessio Helvetica Posterior que
data del año 1566: “Testificamos, por sobre todas las
cosas, que siempre estamos totalmente dispuestos a detallar nuestras
exposiciones en general y en específico si alguien lo desea.
Finalmente cederemos a los que nos abran los ojos respecto de la palabra
de Dios con una profunda gratitud hacia ellos, siguiendo a nuestro
Señor a quien debemos todo honor y toda gloria.” Palabras
similares encontramos en la “Confessio Scotica” de 1560: “Si
en esta nuestra confesión alguien encuentra algún artículo
o alguna frase que no coincida con la santa palabra de Dios, le rogamos
que nos lo indique por escrito por el amor cristiano. Le prometemos
en conciencia y honor que, o bien refutaremos sus reparos por la misma
palabra de Dios, esto es, por la Escritura, o bien rectificaremos lo
que resulte ser equivocado.” Los autores de las confesiones dicen
explícitamente que su confesión es reversible, que depende
de su modesto entendimiento y que en principio puede ser cambiada.
De este modo, los autores declaran en forma muy clara sus limitaciones
y su dependencia del contexto. Sin esta limitación, la confesión
se malinterpretaría porque se podría entender como una
sublimación. Se enfatiza la brecha principal, por un lado entre
el conocimiento de los autores, esto es, el texto de las confesiones,
y la Biblia por el otro lado.
- Además de estas dos dimensiones que enfatizan la particularidad,
hay un tercer aspecto que conscientemente resulta en una tensión
con las primeras: la universalidad. La confesión no tiene sólo
la intención de formular un discernimiento subjetivo. Si bien
respeta esta particularidad, esta declaración de fe tiene otra
intención más profunda que supera sus limitaciones: la
reivindicación de la verdad universal que no sólo concierne
a la propia iglesia. La referida Confesión Escocesa dice: “Y
es nuestra decisión determinada aferrarnos a la confesión
de nuestra fe enunciada en los siguientes artículos, inspirados
por el poderoso espíritu de nuestro Señor Jesucristo.” Esta
reivindicación es tan explícita como la relatividad anteriormente
expresada. Se deja en claro que las confesiones no son enunciados meramente
privados, sino que ellas tienen como objetivo denominar la verdad en
sí, no una verdad particular para una u otra iglesia regional
o local. La confesión es una expresión universal y católica
(=general) que concentra la verdad de la iglesia entera. La confesión
habla en forma universal, consciente de su propia particularidad.
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